Los ingresos fiscales aumentaron 28,5 por ciento el mes pasado. Los derechos de exportación fueron los que más subieron. Dentro de ese rubro, la contribución clave fue de hidrocarburos, mientras que granos y aceites sumaron tres puntos del total.
Los ingresos por retenciones a las exportaciones petroleras, de granos y oleaginosas aumentaron 79,8 por ciento en mayo respecto de igual mes del año pasado. Fue la suba más significativa de todos los impuestos, debido al alza de los derechos de exportación en hidrocarburos, cereales y aceites. Las retenciones aportaron el 13,3 por ciento del total de la recaudación: 3219,2 millones de pesos, sobre ingresos globales por 24.259,1 millones. Dentro de esa contribución de las retenciones, las que pesan sobre granos significaron sólo el 3 por ciento de la recaudación total. Los ingresos fiscales marcaron un nuevo record en mayo, que superó la marca anterior de 21.729 millones de enero. La suba contra mayo de 2007 fue de 28,5 por ciento.
El anuncio lo hicieron ayer el secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, y el titular de la AFIP, Claudio Moroni, tras una reunión con Cristina Fernández. La mandataria destacó el nuevo record: “No es del Gobierno, es de todos los argentinos”.
Con los ingresos de mayo, en los primeros cinco meses del año la recaudación alcanzó a 103.522,3 millones de pesos, 39,0 por ciento más que en igual período de 2007. Durante la presentación de los datos, Pezoa indicó que estas cifras “demuestran que se mantiene el crecimiento de la actividad más allá de otras interpretaciones”. El funcionario sostuvo que la recaudación “no se vio afectada” por el lockout de las entidades del campo, ya que los tributos directos que aporta ese sector, como el pago de las retenciones a los granos y aceites, se mantuvieron en los niveles de los últimos meses.
Pezoa también minimizó cualquier efecto de la inflación sobre el crecimiento de la recaudación, en especial en el IVA, que registró una suba interanual del 32,8 por ciento. “Evidentemente hay aumento de precios, pero el aumento del IVA es consecuencia del aumento del consumo y de la actividad económica, más allá de algunos numeritos que algunos hacen, diciendo que la inflación es tal o cual”, aseguró. El IVA alcanzó a 6711,3 millones de pesos y representó el 27,7 por ciento del total de lo recaudado. En segundo lugar se ubicó Ganancias, con 5275, el 21,7 por ciento del total.
También se verificó un fuerte aumento interanual, del 40,2 por ciento, de los ingresos por contribuciones patronales, merced al alza de los salarios y de la cantidad de gente empleada registrada. En este último punto, el titular de la AFIP, Claudio Moroni, informó que entre mayo de este año e igual mes del año pasado “la cantidad de empleados registrados creció el 7,2 por ciento”. En tanto, el impuesto a las débitos y créditos bancarios (conocido como impuesto al cheque) sumó 1685,8 millones de pesos, con un incremento interanual del 31 por ciento. “Esto da una pauta del crecimiento que viene teniendo la actividad económica”, aseguró Pezoa.
(Publicado en Página12, el 5 de junio de 2008)
jueves, 5 de junio de 2008
miércoles, 4 de junio de 2008
Empecemos a discutir la derecha
por Nicolás Casullo para Frente Transversal Nacional y Popular
(…)
La derecha en Occidente constituye un armado modernizante desde una opinión pública mediática expandida diariamente. Configura el reacomodamiento de un tardo capitalismo, camino hacia otro estado de masas, incluidos amplios segmentos progresistas conservadurizados. Operatoria que busca plantear el fin de las ideologías, el fin de las disputas de clase, el fin de las derechas y las izquierdas, precisamente como premisas disolventes de todo sentido de conciencia sobre lo que realmente sucede con la historia que se pisa. No azarosamente, crece desde que el dominio económico tuvo que endurecer y dividir el planeta, desde los ’80, entre perdedores y ganadores netos.
Lo mediático es hoy su gran operador: el espíritu de época encarnado, diría Hegel. Derecha como Sociedad Cultural que nos cuenta el itinerario de los procesos. Que coloca los referentes y las figuras, y decide cómo encuadrar lo que se tiene que ver y lo que no se tiene que ver. La derecha, desde esta operatividad cultural, es la disolvencia de lugares y memorias. Es un relato estrábico, como política despolitizadora a golpes de primeros planos y títulos sobreimpresos.
(…)
Un vaudeville bajo lógica mediática que precisamente suele alcanzar lo que se propone: trasmitir “una realidad nacional” en capítulos, indiferenciada, incorporable a la experiencia plateística donde “todo es posible de darse”. Donde nada es definido ni reconocible, ni da cuenta de algún sentido mayor.
Un armado de situaciones a componer y recomponer bajo matriz teleteatral, cuyo objetivo es construir protagonistas esporádicos (como presencias “legalizadas por la cámara”) de corte contrainstitucional y antiinstitucional. Pulverizar desde pantalla –entre comicio y comicio nacional– toda posibilidad de “calidad institucional”, de representación institucional dada, a partir de intereses afectados en alianza con medios de masas primos hermanos.
(...)
La lucha se dará en el campo cultural y de massmedia para un tiempo de reordenamiento de mercado donde desaparezcan las variables de izquierda y derecha como paradigmas de orientación social, en pos de limitar a las demandas democráticas y a los Estados de corte social. Se ofrece, como sustitución, un liberal conservadurismo y un liberal modernismo, que más allá de sus divergencias coincidan en la voluntad de imponer una nueva repartición de la riqueza, disciplinar a la mano de obra, descalificar toda política que se resista a este disciplinamiento y establecer una nueva forma de consenso.
Es una amplia operación de reestructuración cultural de gobernabilidad para correr a la sociedad en su conjunto hacia la derecha, a través de un Partido del Orden Democrático.
Es una nueva sociedad de la información para un nuevo tiempo moral”. Sin duda estamos discutiendo el abrumador éxito de esta profunda estrategia cultural, que tres décadas atrás fue estudiada para entender no solo qué sería la sociedad conservadora, sino, sobre todo, cómo esa batalla en el plano de las interpretaciones –desde la derecha política en EE.UU. y hacia el orbe– significaba invisibilizar este propio proceso resimbolizador para una nueva edad del sistema.
Discutir la derecha en nuestro país es entonces debatir, en principio, no un partido ni una figura. Es desollar una cultura que se fue desplegando, supuestamente “fuera de la política”: en lo indiscernible de las posiciones. En cómo me compro una remera o miro al otro. Cultura común y silvestre, que recién se activa políticamente cuando las circunstancias de los dominios societales lo creen necesario. Puede ser con una nueva ley contra inmigrantes de la Unión Europea.
Extractado de: http://www.frentetransversal.com.ar/spip/article3987.html
(…)
La derecha en Occidente constituye un armado modernizante desde una opinión pública mediática expandida diariamente. Configura el reacomodamiento de un tardo capitalismo, camino hacia otro estado de masas, incluidos amplios segmentos progresistas conservadurizados. Operatoria que busca plantear el fin de las ideologías, el fin de las disputas de clase, el fin de las derechas y las izquierdas, precisamente como premisas disolventes de todo sentido de conciencia sobre lo que realmente sucede con la historia que se pisa. No azarosamente, crece desde que el dominio económico tuvo que endurecer y dividir el planeta, desde los ’80, entre perdedores y ganadores netos.
Lo mediático es hoy su gran operador: el espíritu de época encarnado, diría Hegel. Derecha como Sociedad Cultural que nos cuenta el itinerario de los procesos. Que coloca los referentes y las figuras, y decide cómo encuadrar lo que se tiene que ver y lo que no se tiene que ver. La derecha, desde esta operatividad cultural, es la disolvencia de lugares y memorias. Es un relato estrábico, como política despolitizadora a golpes de primeros planos y títulos sobreimpresos.
(…)
Un vaudeville bajo lógica mediática que precisamente suele alcanzar lo que se propone: trasmitir “una realidad nacional” en capítulos, indiferenciada, incorporable a la experiencia plateística donde “todo es posible de darse”. Donde nada es definido ni reconocible, ni da cuenta de algún sentido mayor.
Un armado de situaciones a componer y recomponer bajo matriz teleteatral, cuyo objetivo es construir protagonistas esporádicos (como presencias “legalizadas por la cámara”) de corte contrainstitucional y antiinstitucional. Pulverizar desde pantalla –entre comicio y comicio nacional– toda posibilidad de “calidad institucional”, de representación institucional dada, a partir de intereses afectados en alianza con medios de masas primos hermanos.
(...)
La lucha se dará en el campo cultural y de massmedia para un tiempo de reordenamiento de mercado donde desaparezcan las variables de izquierda y derecha como paradigmas de orientación social, en pos de limitar a las demandas democráticas y a los Estados de corte social. Se ofrece, como sustitución, un liberal conservadurismo y un liberal modernismo, que más allá de sus divergencias coincidan en la voluntad de imponer una nueva repartición de la riqueza, disciplinar a la mano de obra, descalificar toda política que se resista a este disciplinamiento y establecer una nueva forma de consenso.
Es una amplia operación de reestructuración cultural de gobernabilidad para correr a la sociedad en su conjunto hacia la derecha, a través de un Partido del Orden Democrático.
Es una nueva sociedad de la información para un nuevo tiempo moral”. Sin duda estamos discutiendo el abrumador éxito de esta profunda estrategia cultural, que tres décadas atrás fue estudiada para entender no solo qué sería la sociedad conservadora, sino, sobre todo, cómo esa batalla en el plano de las interpretaciones –desde la derecha política en EE.UU. y hacia el orbe– significaba invisibilizar este propio proceso resimbolizador para una nueva edad del sistema.
Discutir la derecha en nuestro país es entonces debatir, en principio, no un partido ni una figura. Es desollar una cultura que se fue desplegando, supuestamente “fuera de la política”: en lo indiscernible de las posiciones. En cómo me compro una remera o miro al otro. Cultura común y silvestre, que recién se activa políticamente cuando las circunstancias de los dominios societales lo creen necesario. Puede ser con una nueva ley contra inmigrantes de la Unión Europea.
Extractado de: http://www.frentetransversal.com.ar/spip/article3987.html
martes, 3 de junio de 2008
Tres meses sin trabajar
Alfredo Zayat explica en Página 12 cómo los productores agropecuarios pueden pasar tres meses sin trabajar.
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-3504-2008-06-03.html
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-3504-2008-06-03.html
lunes, 2 de junio de 2008
Reflexiones de junio
El junio más extraño que esperabamos vivir. Un país que sigue el conflicto entre el campo y la ¿ciudad? como si fuera un partido de fútbol. O en otra época el riesgo país o en verano la sensación térmica. Siempre es una cuestión de números.
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